El No

Fotografía de Luis Navarro Vega. 1988

Texto y recopilación: Guillermo Correa Camiroaga

Más de alguien al leer el título de esta crónica pensara que hubo algún error de transcripción al utilizar el teclado del computador. Muy por el contrario, la afirmación “SI” está escrita en forma meditada y consciente. Han pasado 28 años desde aquel 5 de octubre de 1988 en dónde, para muchos que “comulgan con ruedas de carreta”, se “derrotó a la dictadura con un lápiz”. Un extraordinario trabajo de marketing político logró posicionar este planteamiento ante la opinión pública, junto con el eslogan “La alegría ya viene”, que a estas alturas pasó a ser una frase del anecdotario popular muy similar a la que muchos negocios, sobretodo de pequeños comerciantes, aún cuelgan en sus paredes: “hoy no se fía, mañana sí”.
El Plebiscito del SI y el NO constituyó la etapa final de la consolidación institucional de la dictadura cívico militar instaurada a partir del 11 de septiembre de 1973, mecanismo contemplado dentro del propio itinerario fijado en la Constitución de 1980, y acordado por la elites políticas y los poderes fácticos como una fase imprescindible para lograr alcanzar la transición hacia la democracia.

El Sociólogo Felipe Portales, en su libro “Chile Una Democracia Tutelada”, entrega un crítico y contundente análisis de cómo se llevó adelante este pacto.

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Los intentos del dictador Pinochet por desconocer el triunfo de la opción NO en el Plebiscito no fueron más que rabietas personales, gatilladas desde una visión mesiánica, ya que, los poderes reales detrás de esta estratégica salida pactada, eran extremadamente más poderosos que un solo individuo, por mucho poder armado que pretendiera demostrar en esos momentos, y los intentos de un autogolpe de aquella noche primaveral pasaron a la historia. Los ideólogos civiles que, amparados en la fuerza de la dictadura, impusieron un modelo de sociedad de carácter neoliberal, pudieron entonces, ahora con trajes democráticos, continuar protegiendo la criatura que habían engendrado.
Así, como en el tango “Cambalache”, moros y cristianos, mezclados en cócteles, recepciones e instituciones, fueron entrelazando intereses y modos de ver la sociedad. Aquellos fervientes opositores a la dictadura que, en su propio programa de gobierno, ofrecieron terminar con las injusticias y los enclaves autoritarios, así como también perseguir todas las irregularidades en la privatización de empresas estatales y los crímenes cometidos al amparo de la dictadura, fueron lentamente acostumbrándose a las prebendas de la elite y del poder, cambiando sus ajadas vestimentas de luchadores anti dictatoriales, por hermosos y flamantes trajes europeos, acordes a los felpudos sillones reservados para quienes ejercen el poder.
La criatura engendrada durante la dictadura ya no les pareció tan aberrante y fueron lentamente, pero cada vez con más convicción, encariñándose con ella. La consolidación y profundización del modelo de sociedad de libre mercado fue decidida y enérgicamente llevada adelante por quienes accedieron a las esferas del poder después del triunfo del NO.

Fotografía: Guillermo Correa Camiroaga

Fotografía: Guillermo Correa Camiroaga

Hoy día, cuando la criatura dictatorial engordó y envejeció gracias a la protección de los gobiernos civiles de la post dictadura, se hacen cada vez más evidentes los síntomas nefastos del modelo en la mayoría de la población que no pertenece a las elites y esto se manifiesta groseramente, por ejemplo, en la destrucción de la educación y la salud pública, en la privatización y depredación de los recursos marítimos, en las pensiones de miseria entregadas por las administradoras de los fondos previsionales, además de continuar abiertas las heridas de las violaciones a los Derechos Humanos, sin el esclarecimiento y castigo a los culpables, de numerosísimos casos pendientes.

Si miramos objetivamente los resultados para los sectores populares de esta “transición permanente a la democracia”, podremos concluir que el triunfo del NO significó en la práctica un NO a revisar las privatizaciones fraudulentas de las empresas estatales efectuadas por la dictadura, un NO al cambio del modelo de economía social de mercado, un NO al juicio y castigo del dictador Pinochet, un NO al juicio y castigo para todos los responsables de las violaciones de los Derechos Humanos, un NO al terminar con la privatización de la educación y la salud, un NO a la recuperación de los recursos naturales, un NO a la recuperación por parte del estado de los servicios públicos esenciales como el agua y la electricidad y un etcétera más de NO.

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Fotografía: Guillermo Correa Camiroaga

Dicho en otros términos, después de 28 años desde el triunfo del NO esto ha significado: SÍ a la Constitución del 80; SÍ al modelo económico de libre mercado; SÍ a la privatización de los recursos naturales; SÍ a la privatización de la educación y la salud; SÍ a las concesiones a privados; SÍ a la privatización y depredación de los recursos marinos con la pesca industrial de arrastre; SÍ a la atomización del estado; SÍ a la criminalización de la protesta social; SÍ a la Ley Antiterrorista; SÍ a la represión del Pueblo Mapuche; SÍ; SÍ; SÍ…
Lo anterior es el fiel reflejo de que los auténticos ganadores del Plebiscito del año 1988, fueron quienes representaban la opción SÍ.


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