Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival


Texto y recopilación: MemoriaPunk

Fotografías: Guillermo Correa Camiroaga, MemoriaPunk y Orl rival

 

ANTECEDENTES

Durante la Colonización del territorio chileno, las élites de poder político y económico utilizaron Iglesias y Conventos como lugares de entierro de sus deudos, resistiendo aún la legislación de los Borbones contra estas prácticas insalubres. En Santiago, espacios más o menos improvisados como la calle de las Matadas, actual Santa Rosa, o La Claridad, actual 21 de mayo, recogían cuerpos de no católicos y población popular; incluso, algunos eran enterrados en laderas o cumbres de pequeños cerros.

Como parte del ideario de Formación de la República Emancipada, imbuida en el laicismo, y en pugna con el catolicismo monárquico de la Corona de España: Bernardo O’Higgins decreta la fundación del Cementerio General de Santiago el 9 de diciembre de 1821, en un sector de las afueras de la antigua capital. Para ello, se determinó que un terreno ocupado por potrerillos pertenecientes a la Orden de los Domínicos, a los pies del Cerro Blanco en el sector de Recoleta, era el lugar propicio para el camposanto.

Tumba de Carlos Ibañez del Campo, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

Tumba de Carlos Ibañez del Campo, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

A lo largo de su historia, en paralelo con el desarrollo de la sociedad de clases, esta ciudad de los muertos ha buscado reflejar a través de sus construcciones, el orden social que existe en la ciudad de los vivos. Así quedan destinados los lugares donde las élites demuestran su poder, los llamados “personajes destacados” eternizan su nombre, la solidaridad de inmigrantes y cofradías acogen a los suyos, los sectores populares se amontonan cual poblaciones; y además, se establecen fosas comunes para los grupos marginales y rechazados: pobres, inmigrantes, enfermos y enfermas sin apoyo familiar.

Tumba patio 29. Fotografía MemoriaPunk

Tumba patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía MemoriaPunk

Así es como se determinó que una fracción del terreno, conocido como Patio 29 fuese destinado como la “fosa común” donde terminaban los cuerpos de aquellos y aquellas marginales y no identificados/as de la sociedad: el lugar del abandono y el olvido.

 

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS

Hacia 1973, se contaba con 2.843 tumbas disponibles en el Patio 29; tras el  Golpe Cívico-Militar los efectivos se encargaron de enterrar cuerpos de  víctimas de la represión  fascista, entre septiembre de 1973 y enero de 1974. Así, cuenta el Registro del Servicio Médico Legal: entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973 más de 1130 fallecidos y fallecidas salieron rumbo al cementerio general; 690 muertes por heridas de bala. 223 cuerpos en septiembre, 315 en octubre, 104 en noviembre, 44 en diciembre. Las cifras no corresponden a la cantidad de cuerpos recibidos en el cementerio: no se realizó el registro exhaustivo, – por infinitos motivos- o los cuerpos nunca llegaron al cementerio.

Una cifra de 1.479 Muertas y Muertos a balazos por los militares fueron enterrados como personas no identificadas –NN- en el PATIO 29, que contaba con 1.421 sepulturas, 58 personas fueron sepultadas de a dos o hasta de a tres, con sus cuerpos cortados para optimizar el uso del espacio según testimonios posteriores. Solo cinco años después un trabajador del cementerio se acercó a la Vicaría de la Solidaridad a denunciar el hecho, iniciándose un proceso judicial que pasó a manos de los propios verdugos: la Justicia Militar. Fiscalía Militar prohibió toda exhumación, incineración o traslado de restos desde 1981, obstaculizando toda posibilidad de búsqueda de desaparecidas y desaparecidos.

Libro Transfer, página desde el registro 2761, correspondiente al 21 de septiembre.

Libro Transfer, página desde el registro 2761, correspondiente al 21 de septiembre. Fotografía http://archivoschile.org/

El Servicio Médico Legal quedó a cargo del Dr. Novoa, médico del Hospital Militar y del Departamento Clínico del SML, desde el 11 de septiembre del 73 (1). Desde esa fecha el descanso era imposible para sus trabajadores. En el transcurso de la noche, vehículos militares se detenían a la entrada de la morgue: “Los milicos dejaban tirados los cuerpos como si estuvieran botando basura. Algunos estaban amarrados con alambres, con la vista vendada, otros con cuerpos cortados con ráfagas. Los recogíamos y los colocábamos en la entrada. No se podía preguntar nada. Adentro, otros colegas los ponían en camillas y los llevaban a la sala de atrás donde están los frigoríficos”. Otro testigo añade: “No podíamos dejarlos botados ahí. No venían con papeles, y estaban todos baleados. Éramos tres los colegas que debíamos hacerlo y nos demorábamos como una hora. Había carabineros que se paseaban por la vereda, pero ellos no decían nada; sólo miraban” (2).

Un vehículo espera afuera de la morgue de Santiago. Fotografía Marcelo Montecino

Un vehículo espera afuera de la morgue de Santiago. Fotografía Marcelo Montecino

En el Cementerio, los militares también habían clavado sus garras. Removido el antiguo director, un representante de la Junta Militar, de apellido Avendaño, tomó el control del recinto: “ahora tienen que trabajar”, dijo a los empleados. Alrededor de una docena de funcionarios fueron detenidos desde el cementerio y llevados a un lugar desconocido: aparentemente la Base Aérea de Colina. Regresaron después de una semana a sus labores: en mal estado físico y sicológico, manteniendo el silencio.

La cantidad de cadáveres en la morgue, los recursos y el personal disponible, el riesgo de infecciones y el caos general provocado por la avalancha de muertos que trajeron los militares, dificultó practicar autopsias completas a cada uno. El registro civil, en esa época, también intervenido por militares, envió a sus gentes al Servicio Médico Legal para poder confirmar identidades.  Ante la sobredemanda por asesinato, la documentación que aún existe revela errores y negligencias en la identificación de algunas personas; se confundieron los números de protocolo, se olvidaba anotarlos y algunos fallecidos fueron identificados erróneamente. Algunos cuerpos tenían arrancadas las falanges de los dedos e incluso, manos amputadas por efectos de ametralladoras (3).

Vista General Patio 29, Cementerio General de Santiago. Fotografía MemoriaPunk

Vista General Patio 29, Cementerio General de Santiago. Fotografía MemoriaPunk

LUCHANDO CONTRA EL OLVIDO Y LA DESAPARICIÓN

Las dictaduras militares volvieron a convertir las tierras de América Latina en un extenso Cementerio, como ya lo habían hecho en la Pampa Salitrera, en el Wallmapu, la Pampa Argentina, el Chaco y la Patagonia. El desierto, las costas, las montañas y caminos aún esconden los restos de los y las que no pudieron volver.

En los cementerios se ocultaron cuerpos e identidades: se destruyeron los sueños, se destruyeron las vidas tanto de los y las asesinados, como de quienes quedaron con vida para buscarles.

Patio 29. Fotografía de Guillermo Correa Camiroaga

Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía de Guillermo Correa Camiroaga

Hacia 1991 se ordena la exhumación de 107 sepulturas del Patio 29 marcadas como NN, donde se encontraron 124 restos óseos. A partir de esa fecha se inicia un proceso largo y varias veces fallido de identificación de restos: junto a las negligencias y errores de la primera fase, se suman las carecías de perfiles genéticos y por ende el largo proceso de reconstrucción para dar con las identidades (4).

Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía MemoriaPunk

Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía MemoriaPunk

A solicitud de agrupaciones defensoras de derechos humanos, de familiares de desaparecidas y desaparecidos, de ejecutadas y ejecutados políticos cuyo objetivo es: relevar esta fracción del campo santo como “patrimonio del dolor’ y que permita una educación histórica sobre la memoria del genocidio y la defensa de los  derechos humanos; el Patio 29 fue declarado MONUMENTO HISTÓRICO por la DIBAM un 11 de julio de 2006. Tras un concurso público del año 2008, se construye un Memorial para dar una nueva “puesta en valor” al lugar: este consiste en una plataforma que bordea las tumbas sin alterar su condición original, facilitando el encuentro, las visitas y actividades conmemorativas.

Placa en Memorial del Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

Placa en Memorial del Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

SOMOS LAS OLVIDADAS SOMOS LOS OLVIDADOS

Visitar el Patio 29, detenerse en sus pasillos recorrer sus tumbas es sobrecogedor. Desde su origen, este lugar fue destinado como la tierra del olvido: el lugar para quienes no tenían nombre, ni dinero, ni patria, ni hogar. Luego, el lugar que los militares destinaron para abandonar y olvidar los cuerpos de quienes asesinaron en los primeros meses de una larga época del terror.

Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

Patio 29, Cementerio General Santiago. Fotografía Orl rival

Quienes están bajo estas tumbas de hierro, están también bajo el olvido. Pasa por ellas el tiempo, el abandono y la muerte de los otros. Pasa por ellas la amnesia de una sociedad centrada en la ganancia, el presente y el egocentrismo hedonista. Miles de tumbas, miles de nombres que no deben ser olvidados, para que no sigan muriendo, para que no mueran más.

Este artículo fue redactado a principalmente con la información obtenida por el equipo del ARCHIVOS CHILE. Para profundizar la información se recomienda visitar el sitio web: http://archivoschile.org/2013/09/el-silencio-del-cementerio/

Descargar pdf >> catastro_sepulturas_patio_29

Mapa Interactivo: Ejecuciones en Chile, 1973

 

Notas referenciales:

  1. http://archivoschile.org/2012/01/dentro-del-instituto-medico-legal-segunda-parte/
  2. http://archivoschile.org/2012/01/dentro-del-instituto-medico-legal-primera-parte/
  3. http://archivoschile.org/2012/01/registro-civil/
  4. http://ciperchile.cl/2011/08/03/patio-29-la-doble-tragedia-de-las-familias-obligadas-a-devolver-sus-muertos/
  5. http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-60905/proyecto-de-intervencion-y-puesta-en-valor-del-patio-29-partarrieu-rozas-de-simone-torres
Claveles para las y los Olvidados. Fotografía MemoriaPunk

Claveles para las y los Olvidados. Fotografía MemoriaPunk

Los Loros, sonido incidental en los campos de Memoria. Fotografía: Orl rival

Los Loros, sonido incidental en los campos de Memoria. Fotografía: Orl rival

La niña pregunta por los claveles. Fotografía Orl rival

La niña pregunta por los claveles. Fotografía Orl rival


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