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PARIS, FR // Entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre de 2015 se celebra la XXIa Conferencia sobre el Cambio Climático (COP21). En medio de un escenario de alta represión debido al “Estado de Urgencia” que ha prohibido las Manifestaciones Sociales, tras los atentados del 14 de noviembre; no obstante, activistas venidos de distintos territorios y agrupaciones, han mantenido el llamado a no deponer la movilización y hacerse presente pese al despliegue de dispositivos policiales y uso de armas disuasivas. Del mismo modo, la policía ha estado revisando centros comunitarios, bibliotecas libertarias, ocupaciones y domicilios particulares, realizando controles de identidad y arrestos domiciliarios a “activistas sospechosos”, ejerciendo el terror sobre la población en lucha.

Por ello, si bien los atentados han sido atribuidos a DAESH, el Gobierno francés ha centrado su objetivo en “grupos antisistémicos”: Zadistas, anarquistas, ecologistas; muchos de ellos ya estaban en territorio francés antes que las fronteras fuesen bloqueadas.

La primera Conferencia de las Partes (COP) se llevó a cabo en Berlín en 1995, donde fijó su objetivo de  “encargarse  de mantener los esfuerzos internacionales por resolver los problemas del cambio climático”. Durante la XXIa versión se pretende alcanzar un acuerdo mundial sobre  las limitaciones del uso de gases provocadores del “efecto invernadero”. Del mismo modo, se pretende establecer una serie de medidas que permitan la implementación del acuerdo; así como el avance hacia una sociedad y economía baja en emisiones; reconociendo a las fuentes financieras como entidades fundamentales al ejercer decisiones sobre el medio ambiente que afectará a toda la comunidad.

De esta cita se pretende que salga a la luz un documento que reemplace al Protocolo de Kioto (1997) en acuerdo con los 195 países representados. No obstante, la comunidad tiene pocas expectativas de los resultados de la COP21 en tanto: se trata de un acuerdo firmado entre poderosos que velarán por sus intereses político-económicos antes que la salvaguardia del ecosistema; además, se trata de una cumbre patrocinada y auspiciada por grandes firmas y grupos económicos responsables directos e indirectos de la polución y de sostener modelos neoliberales en sus gestiones. Son representantes de países ricos y sus empresas que han de tomar decisiones sobre el destino de los países más pobres; son las élites de poder que deciden por sobre las poblaciones con respecto a vivir en un medio polucionado; no están presentes campesinos, pueblos originarios, ni representantes de los países del tercer mundo. En quienes el cambio climático que ha producido la tecnología del primer mundo, provoca daños irreparables en su hábitat y formas de vida. Todo acuerdo que se tome, está destinado a mejorar condiciones de algunos, sosteniendo el modelo de la desigualdad: es imposible llegar a una solución desde arriba, y menos cuando las empresas, principales responsables de la destrucción ambiental, son socias y patrocinadoras de esta cumbre.

Estos son sólo algunos de los nombres de corporaciones asociadas que participan como sponsor en la cumbre:

cop21_sponsors_en

 

 

 

 

En la guía “ Lobby Planet Paris”, descargable en el sitio del Observatorio Corporativo Europeo, organismo que monitorea el lobby que harán las empresas para obtener su beneficio en la Cumbre facilitando información detallada de  aquellas http://corporateeurope.org/cop21

http://corporateeurope.org/sites/default/files/attachments/lobbyguide_en_small.pdf

Pascoe Sabido, portavoz de Observatorio Europeo Corporativo (CEO) señala: “El COP21 ha sido tomado por grupos corporativos que buscan impulsar falsas soluciones para el cambio climático; corporaciones multinacionales que, apoyadas por instituciones públicas, esperan dominar el arte de maquillar su sucio modelo de negocio como la futura solución del cambio climático… Hay pocas perspectivas de que el acuerdo que se está cocinando en París traiga alguna mejora real para el clima, pero al menos la ocasión podría servir para deslegitimar definitivamente el peligroso y destructivo papel de las corporaciones de criminales climáticos.”

Por el momento, La Cumbre ha sido mediatizada en 2 aristas: Los discursos hermoseados de las autoridades “comprometidas” con el medio ambiente; por otro, la criminalización de los activistas que se han reunido en París para realizar distintas manifestaciones contra la COP21.


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