Córdoba, Arg. 19 nov 2015 /

Cerca de 20 mil personas se movilizaron en la ciudad de Córdoba con serigrafías que pintan las remeras “No me discrimines por ser como soy”, “las apariencias engañan”, entre otras que representan la lucha contra el abuso policial hace ya 9 años consecutivos. La Docta, escenario de fenómenos sociales, hace 14 años tiene dos fenómenos pisando fuerte las calles del centro: su policía, una de las más peligrosas del país, y su contracara, la Marcha de la Gorra.

La Marcha fue mencionada en los medios hegemónicos, sobretodo en el diario más leído de la provincia, como un suceso sin trascendencia, mencionando un “inconveniente de comunicación” resuelto con la municipalidad, es decir, con el foco en aclarar que los funcionarios tuvieron un mal entendido con la organización y luego, en el momento de la marcha, publicando acerca del tráfico cortado en el centro de la ciudad, pero lo cierto es que cada vez más, miles de jóvenes, ciudadanos, organizaciones, estudiantes y vecinos salen a la calle para demostrar su indignación y que ser pobre: NO ES DELITO.

Hace ya casi dos años el gobierno del Dr. JM de la Sota apañó el acuartelamiento, otorgando así una legitimidad al poder de a la policía que abrió los cuarteles una vez negociado con el gobierno al grito de “las calles son nuestras”, comprobando así el tejido de los sucesos que dejaron a la ciudad en manos de la corrupción y el desencanto de la desigualdad, generando en los medios la posibilidad de vender el miedo. Tal como lo anunciaron los jóvenes de ¡Alto Embrollo!, Colectivo Manifiesto, Colectivo de Jóvenes por nuestros Derechos, en las acciones previas a la marcha, el miedo y la paranoia social ante la inseguridad lo pagan todos los que caen injustamente en una misma bolsa: los barrios, los pibes, los más desfavorecidos por un sistema capitalista e imperialista y sobretodo, inhumano.

Eso que parece un mito para algunas otras ciudades, en nuestra ciudad es la realidad: si un varón sale con gorra por el centro un domingo a la noche, en donde el fin de semana empieza a llegar  a su fin, la noche empieza a caer, la policía te pide documentación. Si la respuesta no es la que esperan, la policía tal vez te maltrate, si te resistís al maltrato, tu familia tal vez no vuelva a verte, ni saber de vos.

Las víctimas de gatillo fácil son cada año una noticia caliente que tal como sabemos los medios se ocupan dibujar, dando vueltas las versiones, protegiendo a la corrupción y en el caso de Córdoba, al narcogobierno que justifica toda su acción detrás del Código de Faltas, que le otorga total impunidad a la policía ante etiquetas tales como Portación de rostro o Merodeo.

Año a año están presentes en la marcha Facundo Rivera Alegre, el Rubio del Pasaje, desaparecido en democracia, entre más víctimas que se suman a las muertes que carga un estado que descuida a quienes no acceden a los beneficios de un “sistema macabro, siniestro, que pone a los pobres a robarnos gallinas para comer y la policía aplica pena de muerte con nuestros jóvenes en la comisaría” palabras de Maite Amaya, integrante de la Federación de Organizaciones de Base, y partícipe de la marcha-. También están presentes carrerxs, trabajadoras sexuales, artistas, comunidades trans, y todos aquellos que representan una cultura popular, de los barrios, de una Córdoba que se está queriendo tapar, esconder, dejar fuera del centro, sacar del foco pero no se da por vencida.

Los cordobeses estamos hartos de que nos maten los pibes. Los queremos sanos, educados, alimentados y sobretodo politizados y en las calles. Con sus aerosoles en mano, accionando.

Textos: Cobertura Colaborativa 9na Marcha de La Gorra

Video: Mucho Palo Noticias

 


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